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Mostrando entradas con la etiqueta Santiago. Mostrar todas las entradas
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domingo, 9 de febrero de 2014

¡Comienza el espectáculo!


Hay que hablar de cine en una noche como la de hoy.

 

Una cita obligada con el cine español, ya que en unas pocas horas dará comienzo la Gala de los Premios Goya, pero también con el cine chileno, porque a veces hay que rescatar otras culturas y echar mano de lo que no tenemos aquí para darnos cuenta de la maravillosa magnitud de este Séptimo Arte.



Hermanos Lumière



El cine chileno comienza su historia hace 116 años, poco después de que surgiese el fenómeno cinematográfico -el 28 de diciembre de 1895, cuando los hermanos Lumière proyectaron por primera vez de manera comercial la película  La Sortie des usines Lumère à Lyon  en París-.
El 20 de mayo de 1897 se estrena en el Salón de la Filarmónica de Inquique el documental Una cueca en Cavancha, de Luis Oddó Osorio, una de las primeras cintas producidas en Chile.
 
 
En las décadas siguientes fueron hitos cinematográficos en el país Ejército general del Cuerpo de Bomberos (1902) -que fue la primera película rodada y procesada por completo dentro de las fronteras de Chile-; La baraja de la muerte (o El enigma de la calle Lord) (1916); La transmisión del mando presidencial (1920); o Norte y Sur (1934) -considerada la primera película sonora de la historia del cine chileno.
 
 
La película chilena más antigua que se puede ver en la actualidad es Un paseo a Playa Ancha (1903), dirigida por el francés A. Massonnier, uno de los aprendices de los hermanos Lumière.
 
Aquí os dejo el enlace de la película Un paseo a Playa Ancha, 1903


Tal como dijo Patricio Guzmán durante el pasado Fidocs, "El cine es lo mejor que tenemos los Chilenos. Hagamos que en el futuro siga siendo así".

Que lo disfruten.
 
 
 
 

Ariadna Navas Nido

miércoles, 5 de febrero de 2014

Breve historia de un Mercurio




Que seamos periodistas y no os hayamos hablado del que es el periódico más representativo de Chile no tiene perdón. Asique no se me ocurre mejor forma de actualizar el blog hoy que contándoos su historia.

 
 
 
 

El Mercurio de Valparaíso, publicado a partir del 12 de septiembre de 1827, es el periódico en circulación más antiguo de Chile y del mundo en lengua castellana.
Fue fundado por Pedro Félix Vicuña, en colaboración con los tipógrafos Tomás G. Wells e Ignacio Silva Medina. El mismo Vicuña así lo deja claro en una carta al editor publicada en El Mercurio de Valparaíso el 16 de julio de 1870:
 
[...] Yo fui el fundador de este diario y di la mitad de los fondos sin interés alguno para establecerlo. En mi juventud yo redacté los primeros números y lo bauticé con el nombre que lleva; he sido en todas épocas su constante colaborador y mis hijos y yo sufrimos acusaciones en defensa de la justicia que sus columnas registraban, de las que salimos siempre victoriosos.

Desde muy joven demostró interés por las letras, pero principalmente por el periodismo. Después de estudiar Humanidades y Comercio, y con solo 20 años de edad, se trasladó a Valparaíso, donde adquirió una imprenta en 1825 que llamó El Comercio, iniciando de esta manera una larga carrera en la actividad periodística.

 
Al principio esta cabecera aparecía sólo los miércoles y los sábados y no contaba con un equipo de redactores como tal, sino que se nutría de las colaboraciones de su fundador y amigos. De hecho, en ocasiones algunos de los cómplices de Vicuña no cumplían con los requisitos mínimos exigibles para la tarea de redacción y sus artículos se publicaban hasta con faltas ortográficas. La escasez de papel y tinta en aquellos momentos era la causa principal de la baja tirada del periódico, que se veía compensada con la práctica de lectura en alto durante las tertulias. A partir del 5 de mayo de 1829 comenzó a publicarse diariamente. Este mismo año Pedro Félix Vicuña vendió su participación en el periódico y se trasladó a Santiago de Chile, ciudad en la que fundó el diario El Censor, que sería la primera de una larga lista de publicaciones de corta vida.


El Mercurio de Valparaíso cambió de manos en numerosas ocasiones. Manuel Rivadeneyra se hizo cargo del periódico hasta 1842, cuando se lo vendió a los empresarios José Santos Tornero y José Vicente Sánchez, que posteriormente se retiró de la sociedad. Hasta 1875 Santos Tornero y sus hijos dirigieron El Mercurio y durante esos años pasaron por su redacción periodistas y literatos chilenos y extranjeros del más alto nivel. Tornero entendió que el redactor debía poseer un gran prestigio como hombre de letras y una amplia cultura -creó en este aspecto una honrosa tradición que hasta hoy el diario mantiene-. Santos Tornero le dio al diario todas las características que lo transformaron en un gran diario en aquella época y que hoy conserva en medio de la modernidad.


En 1875 el acaudalado banquero Agustín Edwars Ossandón compró el edificio del periódico para saldar las deudas contraídas por tornero, pero no es hasta 1880 cuando su hijo Agustín Edwards Ross lo salvó de una crisis económica profunda y lo compró por 100.000 pesos. Desde joven mostró una importante facilidad y atracción por la literatura, y probablemente ese fue el elemento determinante para que realizara los cambios que hizo en la prensa; cambios que provocaron una verdadera revolución dentro de las formas de trabajo existentes hasta ese momento: contrató profesionales, introdujo técnicas modernas, papel y fotos de calidad, y se rodeó de un equipo humano de primera calidad.

 
Al morir en 1897, lo legó a tres de sus hijos varones, Agustín, Carlos y Raúl, en partes iguales, con la reserva expresa en su testamento de "seguir las líneas de conducta tradicionales del diario, de alejamiento de las luchas políticas enconadas, de constante servicio a la cultura y al progreso nacional y, sobre todo, con el ánimo de que sea El Mercurio un órgano adecuado para servir de moderador de las extremas pasiones cívicas que dividen a los hombres ".



Ciudad de Valparaíso, Chile


 

Ariadna Navas Nido















domingo, 2 de febrero de 2014

La prostitución y Santiago

La prostitución en Chile no es ilegal. La actividad de la prostitución se ha modernizado en los últimos tiempos, todo ello es visible en anuncios publicitarios, innovaciones en definitiva productos relacionados con el sexo.
En Argentina están prohibiendo esta práctica, es por ello que las mujeres se estén trasladando a Chile.
La Plaza de Armas, es el lugar  donde se encuentra  la mayor concentración de prostitutas. A las once de la noche estas salen en grupo para atender a sus clientes.
Los hombres las prefieren menores de edad, pues afirman que tienen menos enfermedades pero no saben que se arriesgan a 20 años de cárcel.
Según un estudio hecho por Renovación Nacional para identificar puntos exactos donde en mayor grado ocurre la prostitución infantil como Plaza de Armas, son, barrio Mapocho, Parque Forestal, Alameda con Carmen y Meiggs en Estación Central, siendo estos los principales. También  se le suman las calles Arica y Jotabeche de Recoleta, desde Santa María a Dominica, sectores vecinos al Cementerio General, en el barrio Bellavista; Avenida El Bosque, entre Apoquindo y la Portada de Vitacura, en Las Condes; plazas San Enrique y Lo Castillo, y de Padre Hurtado a Lo Matta en Vitacura, el paradero 14 de Vicuña Mackenna, y la Rotonda Quilín.
María Martínez Tobar

sábado, 11 de enero de 2014

los chilenismos parte III

Es mucho el vocabulario de Chile que tengo y hoy dedico mi entrada a algunas frases curiosas. ¡Para que nos culturicemos un poco!
* Tirar los tejos: ligar. Había un antiguo juego que consistía en tirar una piedra o trozo de teja que se había caído de alguna casa contra un palo de madera clavado para derribarlo. Era usual que cuando a algún niño le gustaba una chica tirara la teja cerca de ella para entablar una amistad.
* Me viene de perilla: me viene genial. Cuando te subes a un caballo y te mantienes arriba, te afirmas en una especie de perilla que tiene la montura al centro. Si te subes bien al caballo y te quedas montado es porque se afirmó en la perilla.
* Vacila tu peo: métete en tus asuntos. 
* Está la escoba: muy desordenado. Antes las escobas eran unos escobillones enmarañados, feos y duros. 
* Mojarse el potito: correr riesgos. Cuando había que cruzar a caballo un río y su profundidad se desconocía y se pensaba que el agua podía llegar a la montura, esa eventualidad suponía un riesgo.
* Le dieron como caja: se puede entender que a una persona la golpearon duramente o que soportó una sesión de sexo con entereza y entusiasmo.
* Rallar la papa: enloquecer. La gente que tiene algún tipo de problema psiquiátrico tiende a desarrollar comportamientos repetitivos.
* Subir al columpio: molestar a alguien. 

Hasta aquí todo por hoy que mi habitación está a la escoba y no me voy a mojar el potito con una bronca de mi madre. Me voy a tirar los tejos a alguna chica y a ver si le puedo dar un poquito de caja
Eduardo Rebollo Gijón

lunes, 6 de enero de 2014

Pedro Valdivia, no es el fundador de Santiago

Que en la cuenca de Santiago habitó el pueblo inca no es novedad. Los libros expresan claramente que la cultura incaica se extendió hasta el valle del Aconcagua. La investigación que se expone a continuación entonces no se trata de afirmar “Santiago fue una ciudad inca”.
La relevancia está en que se derriba la versión oficial del papel de Pedro de Valdivia en nuestra historia.
El descubrimiento de los investigadores Rubén Stehberg y Gonzalo Sotomayorpone nuevamente en discusión una hipótesis que data del año 1976. En esos años, se propuso que nuestro conquistador, a su llegada a la cuenca de Santiago, no se encontró “con un sitio eriazo”, sino que con un complejo sistema de regadío e infraestructura de la cultura incaica.
“Los historiadores han adherido a la idea que cuando se llegó a al sector de Santiago no había nada, que el Alarífe Gamboa trazó las calles y edificó las casas. Esa es la versión oficial. Nuestra investigación tiene suficientes pruebas para dudar de eso”, sentencia.  
Esta pareja de arqueólogos hace una afirmación trascendental: Pedro de Valdivia no fundó Santiago sobre la nada, o al menos, alguien ya había hecho gran parte del trabajo: los incas.
Para muchos la sola idea de violar la versión oficial de nuestra historia causó resquemor e incredulidad en el mundo científico y académico. Pero Stehbergasegura que con la documentación y evidencias incluidas en su más reciente investigación “Mapocho Incaico” hay pruebas irrefutables de que Valdivia hizo una ocupación territorial de la cuenca santiaguina por una infraestructura, arquitectura y un sistema hídrico pre-existente.
María Martínez Tobar

martes, 26 de noviembre de 2013

Misterio y terror "La rubia de la avenida Kennedy"

¿Nos echabais de menos? Aquí estamos “OutandAbout”. En esta nueva entrada queremos contaros la famosa leyenda de “La rubia de Kennedy”, nada tiene que ver con el presidente americano, de quien tantos ríos de tinta han corrido. Nosotros os traemos una historia enigmática. Y allá vamos…


Según la leyenda con origen en 1979, varios conductores en su mayoría taxistas, informaron a las autoridades policiales, de como una atractiva joven rubia, ataviada con un vestido blanco largo, buscaba que alguien la llevase por las noches desde la Avenida Kennedy a Jerónimo Alderete.
Cuando el conductor comenzaba a acelerar, la joven pedía al conductor que no fuese tan rápido. Segundos después esta se desvanecía.
Otras versiones cuentas como la mujer, se acercaba a vehículos que estaban ocupados por matrimonios y les pedía que le acercasen al supermercado más cercano. La rubia se sentaba en los asientos traseros y una vez en el interior, cuando el conductor comenzaba a acelerar. Ella con voz suave decía “por favor no corra tanto”, su rostro desaparecía. Ninguna puerta se había abierto, ni el coche se había detenido.
Los hay quienes aseguraban haberla visto, vagar sola por las calles. Otros decían haberla llevado. Incluso algunos dejaron constancia en la Comisaría de las Tranqueras. Dos taxistas concedieron dos entrevistas a la prensa, en las que revelaban detalles acerca de estos encuentros paranormales.
El diario La Segunda, realizó una investigación del caso. Consiguió dar con la identidad de la rubia mujer.  Un familiar de esta, se había comunicado con el periódico para verificar los hechos. Se facilitaron datos concisos así se afirmó como la mujer trabajaba para la Corporación de la Madera. Su nombre era Marta Infante y murió en un accidente de tráfico en la esquina de Avenida Kennedy y Jerónimo de Alderete, el 8 de agosto de 1979, cuando viajaba con su pareja después de una cena y tras la que habían tomado copas.
Este mito urbano dio origen a una película producida en el año 1995, con el título “La rubia de Kennedy”.
Aquí os dejo unos vídeos de la televisión chilena, donde este tema cautiva. Un análisis más allá, para los más curiosos de este tema.



miércoles, 6 de noviembre de 2013

Los ciudadanos chilenos.


En comparación con otros países sudamericanos, Chile tiene una población relativamente homogénea. Los primeros colonizadores españoles se mezclaron con los indígenas, entre los que predominaban los araucanos; el mestizaje de ambos pueblos constituye más del 92% de la población. La inmigración europea no fue en Chile tan importante como en otros países de América, ya que apenas se promovió en el siglo XIX. Sin embargo, los inmigrantes alemanes han representado una importante influencia en la región de Valdivia-Puerto Montt; también Italia, Suiza, Reino Unido, Yugoslavia y Francia han hecho importantes aportaciones a la población. En la actualidad, menos del 2% de los habitantes son de origen europeo y solo el 5% es indígena, en su mayoría araucanos mapuches (algo más de 600.000 en 2002), concentrados principalmente en la zona meridional de La Araucanía y la Región Metropolitana.

La población de Chile (según estimaciones para 2013) era de 16.432.536 habitantes, con una densidad demográfica cercana a los 22 hab/km². El 90% de la población reside en la región central. La tasa de natalidad es de 14,80 nacimientos por cada 1.000 habitantes. El 88% de los chilenos reside en núcleos urbanos y más de una tercera parte se concentra en la ciudad de Santiago. Las comunidades del sur y del desierto septentrional están bastante aisladas y separadas por largos espacios prácticamente deshabitados.
¿Cómo son los chilenos?
Pablo Huneeus: "Un porcentaje importante asume que los chilenos son ambiciosos, fiesteros y derrochadores (...) Hay otros que están más individualistas y competitivos que antes".
Mónica Toro: "Lo positivo es que hoy las personas se atreven a expresar sus aspiraciones de manera más clara. Incluso, en la forma de relacionarse afectiva y sexualmente".
Pablo Huneeus: "Hay chilenos valientes, sufridos y sacrificados, así como hay flojos, cómodos e irresponsables".
 
María Martínez Tobar